Bienvenidos y bienvenidas a mi sección del blog. Como
habréis podido leer versa sobre la poesía de temática amorosa de la posguerra. A lo que debo añadir que se trata de una poesía
realizada desde la voz femenina.
La poesía
amorosa escrita por mujeres durante las primeras décadas del franquismo es una
poesía que refleja una ideología patriarcal mediante poemas que tratan el amor
en relación con conceptos como la sumisión, el matrimonio, la maternidad, el
hogar, etc.
En la poesía de los años 40 y 50 hay que distinguir
entre:
1) 1) Poetas que
escriben críticas al franquismo.
2) 2 ) Poetas adeptas
al franquismo.
De esta manera,
se manifiesta una diferenciación política e ideológica.
Para
contextualizar un poco y teniendo en cuenta, como es sabido, la censura y la
represión franquista, voy a pasar a daros una breve información sobre la
educación y formación de la mujer de posguerra. En 1939 se prohibieron las
escuelas mixtas y desde 1941 se introduce la asignatura de Religión y la de
Hogar. Esta última estaba supervisada por la Sección Femenina de la Falange (de
la que hablaré más adelante). En resumen, se trataba de un proyecto educativo
que pretendía adoctrinar a las mujeres en su rol de esposa y madre y que, para
ello, controlaba la sexualidad de la mujer, haciéndola asexuada como abnegada
sirvienta de Dios, del Estado (Franco) y de los hombres (marido o hijo). Se nos
presenta una mujer cuya identidad se forja en otros, es decir, en los varones
de la casa, primero el padre, luego el marido y finalmente, el hijo
primogénito. Este hecho hace que la mujer renuncie a la mismidad y se ahonde en
la alteridad, lo que puede conllevar sentimientos de frustración e
irrealización vital, dado que, su propósito vital es cumplir con las
obligaciones marcadas por la dictadura, la Sección Femenina y la sociedad. Por
ejemplo, una mujer soltera era tachada socialmente y considerada como un
fracaso social: no tiene marido > no tiene hijos> no cumple con la causa
de acrecentar el Estado mediante la maternidad (aumentar la natalidad). Esto
es, había fallado en el único sentido y propósito vital: encontrar marido. Con esta ideología patriarcal se produce un
retroceso de los avances conseguidos por la mujer durante la República. Esto se
refleja en los discursos católico y falangista que convergen en considerar a la
mujer no en su individualidad, sino como complemento, como esposa y madre, “la
mujer como elemento adjetivo del hombre”.
La mayor parte
de la poesía femenina de estas dos primeras décadas del franquismo exalta las
ideas del matrimonio tradicional, el hogar, la maternidad y unida a esta última,
los lamentos por la carencia de hijos. La nómina de autoras destacadas os la
voy a plasmar a continuación y serán poemas de ellas con los que trabajaré en
entradas venideras: Concha Zardoya, Ángela Figuera, Susana March, Ana Inés
Bonnin, Chona Madera, Celia Viñas, Gloria Fuertes, Josefina de la Torre o
Dolores Catarineu.
Para finalizar
la entrada os voy a recomendar el visionado de https://www.youtube.com/watch?v=mWpaHv6l7o0 . Es un video breve que presenta una idea clara de
la Sección Femenina sobre la que trabajaré en mi siguiente entrada del blog, ya
que considero que la labor de este organismo fue fundamental en el
condicionamiento de la vida de las mujeres de posguerra, dado que extiende
valores que serán reflejados en la poesía de nuestras autoras.
El tema del blog
puede despertar sentimientos odiosos ante la visión de la figura de la mujer en
el franquismo, pero es importante saber que esta situación social del agente
femenino es uno de los agravantes que nos hace luchar ahora por la igualdad.
Espero que os
llame la atención el tema del blog y que disfrutéis de su lectura tanto como yo
disfruto al realizarlo.
Gracias.
Bibliografía:
·
Valero, Alonso,
Encarna, “El amor en la poesía escrita por mujeres bajo el franquismo”, Poéticas Revista de Estudios Literarios,
Universidad de Granada, nº 7, diciembre
de 2017.
·
Morales, Jurado,
José, “El discurso patriarcal en la poesía femenina del primer franquismo”, Revista Signa, UNED, nº 23, 2014, págs.
525-544.
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